Desde que aceptó el papel principal de la serie ‘Sherlock’ hasta hoy, su carrera ha pasado casi de la nada al infinito. Y en estos seis años se ha convertido, además, en el paradigma de la elegancia ‘british’. ¿No es hora de que explique cómo?

POR DOMINIC WALKER

The Sunday Times lo dejó bien claro hace un par de años: «Benedict Cumberbatch es el nuevo Laurence Olivier». Casi al mismo tiempo, la revista Time le incluía en su ránking de las personas más influyentes del planeta. Quizá todo aquello fuera un poco exagerado para un actor de 38 años con una solvente carrera en televisión y en el teatro, pero relativamente poco conocido y sin grandes hits en su curriculum. Eso sí, visión no les faltó ni al diario ni a la revista.

Dos años después, los hechos lo confirman. Cumberbatch, que cumplió 40 años el pasado 19 de julio, es el mejor actor británico del momento y su influencia en el cine actual es más que notable. Tiene ya una nominación al Óscar por The imitation game, y dos a los Globos de Oro, una por esa película y otra por su papel en la serie Sherlock, por el que en Inglaterra es una celebridad. Pero a este descendiente lejano del rey Enrique III e hijo de dos sobresalientes actores (Wanda Ventham y Timothy Carlton) le faltaba una película que le pusiese en boca de todo el mundo. Y ya la tiene: Doctor Extraño. Una superproducción con el sello Marvel que se estrena en España el 28 de octubre, una semana antes que en los Estados Unidos.

  «Es un halago que digan que soy atractivo, pero no es por mí, sino por los personajes que interpreto»

Aunque su camino hasta convertirse en superhéroe no ha sido sencillo. Benedict Cumberbatch era la primera opción como protagonista para la película, pero el actor estaba comprometido con la obra de teatro Hamlet, en Londres, lo cual creaba un conflicto de agenda que le impedía subirse a la nave. Y pese a la insistencia del director, Scott Derrickson, empeñado en que el inglés fuera su actor principal, los productores empezaron a barajar otros nombres. «Realmente pensaba que ya lo había perdido», asegura Cumberbatch. Sin embargo, en un golpe de timón, Marvel cambió la fecha de estreno de la película para que el actor inglés pudiera interpretar al protagonista. Y claro, Cumberbach está encantado con la decisión. «Si no puedes coger el tren cuando pasa, piensas que ya lo has perdido. Suele ser así. El mayor halago que me han podido hacer es que es que siempre pensaran en mi persona para interpretar este papel. Eso me motivó para estar a la altura de la fe que ellos han depositado en mí».

No obstante, ¿qué lleva a un actor de prestigio, curtido en las tablas de los teatros británicos y que tiene a Shakespeare como autor de cabecera, a aceptar un papel como este en un tipo de cine que está muy alejado de lo que él realiza? «Para un actor el mayor atractivo de un trabajo es el guión –explica–. En este caso, el trabajo de Scott Derrickson y Kevin Feige trayendo a la realidad de 2016 un personaje escrito en los 60 y los 70 fue definitivo para decirles sí. Han conseguido que el personaje sea menos arrogante y que tenga un poco más de humor que en las novelas gráficas».

La película será un taquillazo universal, como siempre que Disney y Marvel lanzan alguna de sus películas de superhéroes, y convertirá a Cumberbatch en más famoso de lo que aún es. Y eso, como ha advertido, le obligará a ser más cauteloso de lo que ya es con su vida privada. Una faceta suya que ha intentado mantener siempre alejada de la prensa del corazón.

Celoso de su privacidad

Desde el 14 de febrero de 2015 está casado con la directora teatral y actriz inglesa Sophie Hunter, con la que tiene un hijo, Christopher Carlton, nacido en junio de ese mismo año. Pero de su familia no suelta ni una palabra a la prensa, salvo la ingeniosa idea de anunciar su compromiso matrimonial en la página de anuncios clasificados de The Times. Y por no hablar no habla ni de su actual familia ni de sus amores fallidos, como la actriz Olivia Poulet –a la que conoció en la Universidad de Mánchester y con la que estuvo saliendo doce años–, la modelo y heredera Lydia Hearst, la actriz Alice Eve o la modelo modelo rusa Katia Elizarova.

De lo que está seguro Cumberbatch es de que su éxito con las mujeres no se debe a su físico ni a su rostro de galán al uso. Es alto, tremendamente delgado, de piel muy clara y tiene unos ojos bastante pequeños que, según la luz que incida en ellos, pueden parecer verdes o azules. «Mi cara es rara, lo reconozco, y más bien me parezco a una nutria –confiesa–. Es un halago que la gente crea que soy atractivo, pero no es por mí, sino por los personajes que interpreto». El inquietante Benedict Cumberbatch 5

Sin embargo, tener «pinta de extraterreste», como le dijo una vez un periodista, no le impide aparecer habitualmente en las listas de los hombres más sexys y deseados del mundo. Su posición más alta la alcanzó el año pasado, cuando la edición británica de la revista Glamour, tras consultar a 80.000 lectoras, lo encumbró como el segundo hombre más sexy del mundo, solo por detrás de Jamie Dornan (la ‘pareja de baile’ de Dakota Johnson en Cincuenta sombras de Grey) y antecediendo en el ránking a otro británico con una más que notable carrera hollywoodiense, Tom Hiddleston.

Entonces, ¿a quién puede extrañarle que el actor tenga una legión de seguidoras? Se autodenominan cumberbitches (algo así como ‘cumberzorras’) y tienen una cuenta oficial en Twitter (@cumberbitches) que ya supera ampliamente los 250.000 seguidores. Cumberbatch las respeta, pero en alguna ocasión ha declarado que el nombre de este club de fans le parece «denigrante».

¿Un ‘selfie’?

Con respecto a la fama que ha alcanzado, el actor reconoce estar preocupado. «La gente te conoce por el rastro que dejas con tu trabajo, pero muchas veces asumen muchas cosas falsas sobre los actores por el tipo de trabajo que realizamos y por lo que oyen de nosotros. Y con eso se hacen unas ideas que, la mayoría de las veces, no se ajustan a la realidad». ¿Y ha notado el incremento de la fama en estos dos años? «Un poco sí, la verdad, siento que he perdido parte de mi privacidad. Si salgo a la calle en Inglaterra y llevo puesto un traje y una camisa, siento que me parezco mucho a mi personaje en Sherlock y que soy fácilmente reconocible. Pero trato de no degradar conscientemente mi aspecto, aunque en ocasiones una gorra y una sudadera tienen un efecto mágico para que la gente no te reconozca. El problema es que las gorras suelen quedarme todas pequeñas», admite con una sonrisa.

«Mucha gente, por lo que ve en la televisión y en la revistas, creen que los actores siempre nos movemos en coches con chófer, que no hacemos más que pisar las alfombras rojas y que tenemos un ejército de sirvientes que, si hace falta, nos limpia el culo. Pero no es verdad. Los actores hacemos cosas normales. Y cuando lo hacemos y la gente nos ve, como cuando pasamos por la sección de congelados del supermercado, se empieza a dar con el codo y a señalarnos. Y resulta un poco extraño, la verdad».

«¿Qué necesidad tiene la gente de hacerse una foto conmigo? Es raro»

«Otro momento que me resulta curioso es cuando me paran por la calle para pedirme que me haga un selfie. Nueve de cada de diez veces no me importa y lo hago con mucho gusto, pero algunas personas no entienden que lo están pidiendo en un mal momento –se queja con cierta amargura–. Además, ¿qué jodida necesidad tiene la gente de tener una foto conmigo? ¿Por qué la gente quiere arruinar la primera página de un libro con mi terrible firma? ¿Para que puedan demostrar que me han conocido? ¿Es que si no enseñan a sus amigos y conocidos mi foto o mi firma no los van a creer? Eso también es  jodidamente raro».

Para pasar inadvertido, que no se malinterpreten sus palabras y mantener a su mujer y a su hijo de la prensa del corazón, Cumberbatch tiene la costumbre de no hablar de su vida privada en la prensa ni de autorizar en las entrevistas preguntas al respecto. Solo trabajo.


El inquietante Benedict CumberbatchCUMBERBATCH Y EL MUNDO MARVEL

Doctor Extraño es la primera incursión de Cumberbatch en el universo Marvel. En la película, el actor británico encarna al doctor Stephen Strange, un prestigioso neurocirujano que, tras un accidente de tráfico, aprende a controlar una poderosa magia.


Y entre todos los que ha tenido en los últimos tres años, a un ritmo de al menos cuatro producciones por temporada, en el Reino Unido tienen devoción por uno: su interpretación del investigador Sherlock Holmes en la serie Sherlock, una producción que solo despacha tres capítulos cada dos años y que esta temporada solo ha contado con un episodio especial, emitido en la BBC el pasado 1 de enero. «El rodaje de la serie es muy divertido y me emociona mucho saber las ganas con la que la gente recibe la serie cada vez que se emite. Es muy gratificante hacer algo que te gusta y, encima, que sea tan bien recibido».

Desde luego, Cumberbatch no se puede quejar de cómo reciben sus trabajos: nominaciones o premios a cada poco, buenas críticas, teatros llenos cuando él actúa, audiencias millonarias en televisión… Ni del respeto que le tienen directores, actores y hasta las productoras. Y los papeles que le ofrecen así lo demuestran: fue Julian Assange, el fundador de Wikileaks, en El quinto poder; rodó El topo con Gary Oldman, interpretó a Smaug en la trilogía de El Hobbit, fue el villano Khan en Star Trek, en la oscuridad, se metió en la piel del matemático Alan Turing en Descifrando Enigma y ahora se atreve con el Stephen Strange de Doctor Extraño. Apenas le queda una petición, como confiesa: «Interpretar a Elvis en el cine. Ese sería mi sueño»


SUS CLAVES DE ESTILO

Negro o azul

Dueño de un impecable estilo british, el actor luce como nadie los trajes sastre de corte clásico, simpre azules o negros. No es casualidad que suela estar en las listas de los mejor vestidos de la alfombra roja.   El inquietante Benedict Cumberbatch 1


Mezcla 

Sin recurrir a estridencias, su estilo rezuma modernidad. ¿Su secreto? La mezcla. El actor no duda en combinar americanas de corte italiano y camisas con  estampadas y jeans oscuros.El inquietante Benedict Cumberbatch 2


‘Street style’ 

Cuando no asiste a estrenos o fiestas, se decanta por pantalones chinos o jeans (siempre oscuros), y combina camisas y camisetas con chaquetas o sudaderas, siempre con complementos como pañuelos o bufandas.     El inquietante Benedict Cumberbatch 3


De gala 

Para las grandes galas muchos apuestan por el smoking, pero pocos lo lucen como él. ¿Por qué? Porque todo, desde el largo del pantalón y las mangas a los zapatos o el pañuelo en el bolsillo, está medido al milímetro.      El inquietante Benedict Cumberbatch 4