Piero Gandini, el alma detrás del éxito de Flos

Con él se hizo la luz. No hay avance técnico que no conozca, ni matiz sobre la luz que le sea ajeno. Eso, unido a su enorme curiosidad, su capacidad de riesgo, su trabajo codo con codo con los mejores diseñadores y su pasión por el trabajo ha convertido a Flos, la empresa que preside, en el espejo en el que todas quieren mirarse.

Por ANA DOMÍNGUEZ SIEMENS

El hit parade de los grandes éxitos de la firma de iluminación Flos es tan extenso que uno se marea solo de echarle un vistazo. Solamente en la última edición de la feria bianual de iluminación Euroluce, Flos presentó tantos diseños geniales e innovadores que no parece que sea posible para una sola empresa trabajar con semejante cantidad de diseñadores excelentes (Konstantin Grcic, los hermanos Bouroullec, Nendo, Michael Anastassiades, Barber&Osgerby, Philippe Starck…) y tener aún espacio para incluir algunos nuevos, como es el caso de Formafantasma, que dio a conocer entonces su primera colección con ellos.

Esto, como todo el mundo se puede imaginar, no ocurre por casualidad; detrás de esta impresionante visión empresarial y ese olfato para decidir con quién y de qué manera desarrollar un proyecto está la cabeza pensante de Piero Gandini, un modelo de empresario de vanguardia, un visionario que sabe hacer sus apuestas de futuro de un modo tan arriesgado como infalible, haciendo realidad productos que casi no creíamos ni que podríamos soñar.

Piero Gandini nació en Brescia en 1963 y desde muy joven se unió a Flos, la compañía familiar de la que su padre, Sergio, había sido presidente desde 1964. En junio de 1996, Gandini fue nombrado consejero delegado de la empresa y desde 1999, al morir su padre, y con solo 33 años, se convirtió en su presidente.

Desde ese puesto ha luchado por la internacionalización de la marca, presente ya en el mundo entero, y ha ampliado el negocio al ámbito de la arquitectura (comprando en 2005 la empresa española Antares, especializada en la iluminación de edificios públicos) y al mercado del contract, llevando aun más lejos los logros de su padre, que ya es decir, para una empresa que tenía el honor de haber trabajado con grandes maestros de todos los tiempos como Achille Castiglioni (él fue quien le dio nombre a la compañía usando la versión en latín de la palabra ‘flor’) o Tobia Scarpa.

En 2014 vendió el 80 por ciento de la empresa al grupo italiano Investindustrial –también dueño de Aston Martin–, aunque Gandini continúa al mando y no se han producido cambios en el negocio.

Gandini ha sido pionero en abrazar todos los avances tecnológicos que se han dado en el campo de la iluminación, que son muchísimos, desde el paso de la bombilla incandescente (una pérdida que lamenta por la innegable calidad de la luz) a los LED o, más recientemente, a los OLED (LED orgánicos), a los halógenos o al llamado ‘internet de las cosas’.  Pero para él es muy importante que la tecnología sea una herramienta para servirnos y no al contrario, que no se convierta en un modo de mostrar poderío sin un motivo justificado.

Como él mismo dijo en un manifiesto sobre iluminación titulado ‘La luz que necesitamos’, publicado hace seis meses en la revista belga de diseño Damn, la tecnología no lo es todo, ni mucho menos: «Hoy, como nunca antes, tenemos que encontrar una síntesis de emociones, tecnología, poesía, necesidades, mensajes, estética y valores políticos. No solo está cambiando la tecnología, sino también la sociedad y nuestro comportamiento social y privado. Tenemos que poner toda nuestra imaginación, destreza y creatividad para estar preparados y contribuir a que la vida de la gente mejore».

Gandini es un hombre lleno de energía cuya presencia transmite pasión. Todos los diseñadores que han hecho un proyecto con él siempre mencionan su gran energía, su exhaustivo conocimiento sobre la luz, los avances técnicos, su curiosidad inagotable, su capacidad de riesgo. Talento, coraje, generosidad, esos son los ingredientes que, según dice, crean la química que hace que Flos sea lo que es.

Al final, Flos es una empresa con un catálogo amplísimo de productos de todos los precios pero que en cualquier segmento de precios aspira a la máxima calidad y una empresa que nunca ha desarrollado un producto exclusivamente por los posibles réditos económicos, que siempre ha estado más interesada en el progreso, que tiene el diseño como el epicentro de su actividad.

Desde hace un tiempo. Gandini está interesado en introducir nuevos materiales sostenibles que sustituyan a los plásticos, por ejemplo, en la lamparita Miss Sissi, un best seller diseñado por Philippe Starck en la que se ha sustituido el policarbonato por un nuevo polímero ecológico biodegradable, aportando su granito de arena a un problema global.

A medida que la tecnología avanza, el futuro se presenta cada día más inmaterial: los objetos han empezado a reducir su tamaño, se van haciendo menos presentes, más transparentes y es posible que lleguen casi a desaparecer.

El desarrollo de las nuevas baterías, por ejemplo, permite que existan ya lámparas recargables por medio de conexiones microUSB. Y, según dice Philippe Starck, eventualmente desaparecerán también los cables y la energía se podrá transmitir por el aire. No lo duden, cuando llegue ese momento, allí estará Piero Gandini experimentando en ello codo con codo con algún diseñador tan intrépido como él.