A Tilman J. Fertitta le comparan con Donald Trump por su facilidad para los negocios. ¿Su último capricho? Comprar el equipo de la NBA. Fertitta es, desde el pasado mes de septiembre, dueño de los Houston Rockets.

Por VÍCTOR GODED

A finales de los años 60, con la Guerra Fría como telón de fondo, la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética estaba en su punto más álgido. Una lucha que Sylvester Stallone simbolizó al enfrentar en el ring a Rocky Balboa contra Ivan Drago. Eran los tiempos del movimiento hippy, de la dictadura musical de The Beatles y de los mates de Chamberlain frente a los últimos coletazos de Bill Russell en el baloncesto estadounidense. Justo en esa época, en la isla de Galveston, cerca de Houston —base de operaciones de la NASA—, el pequeño Tilman Fertitta se quitaba con desparpajo la mochila escolar nada más cruzar la puerta del restaurante familiar para ayudar a su padre a pelar gambas.

«En la escuela no me interesaba estudiar para un examen de Historia, lo que me hacía más ilusión era saber cómo estaban las acciones en la Bolsa —recuerda—. Cuando era niño, mientras mis compañeros veían los dibujos animados o leían cómics, yo me encargaba de llevar el maletín donde mis padres tenían todas las cuentas. Sabía perfectamente a qué me quería dedicar de mayor. Tenía claro que esa era mi vocación. Y nunca pensé que no iba a tener éxito».Tilman J. Fertitta, ¿el futuro Trump? 2

Como en la película Matrix, nunca tuvo un debate interno sobre si debía comerse la pastilla roja o azul. Él cumplió todos los pasos: se matriculó en la Texas Tech University y luego en la Universidad de Houston para graduarse en Administración de Empresas y Administración de Hoteles. Allí aprendió la teoría sobre la que sustentaría los conocimientos prácticos que ya había adquirido curtiéndose en el negocio familiar.

A principios de una década de los ochenta tatuada por los triples de Larry Bird, los pases imposibles de Magic Johnson y los primeros balbuceos de Michael Jordan, este joven empresario puso la primera piedra de un proyecto que empezó a expandirse como si se tratara de una partida de Risk. El punto de partida fue convertirse en partner del primer restaurante de Landry’s, que por aquel entonces era un sencillo establecimiento en la localidad texana de Katy. De ahí pasó a abrir un exclusivo restaurante en el centro de Houston, para poco a poco invadir la oferta gastronómica del estado.


«Todo el mundo quiere que se le guíe. Excepto yo. Yo Quiero liderar»


«En los 80, cuando yo era joven, había al menos cinco o seis  grandes empresarios en Houston. Sus negocios duraron entre 25 y 30 años. Pero ahora todos se han ido –reconocía en una entrevista en apapercitymag.com–. Si a día de hoy preguntas en la calle sobre hombres de negocios locales, ¿a quién van a nombrar? A mí».

Aún veinteañero se fue posicionando en los altos mandos en 1986, cuando se hizo socio mayoritario de Landry’s. Una maniobra que culminó dos años después, cuando cogió el timón de la compañía y se puso el traje de CEO. A partir de entonces todo ha ido sobre ruedas. Coser y cantar. O, en el lenguaje de Fertitta, «comprar y crecer», como si todo a su alrededor fuera el Monopoly: Joe’s Crab Shack, Bayport Restaurant Group, Rainforest Café, C.A. Muer Corporation, Bubba Gump, Chart House, McCormick & Schmick’s…


¡Houston, tenemos un negocio!Tilman J. Fertitta, ¿el futuro Trump? 1

  • 3.400 Millones de dólares son los ingresos generados en 2016 por Landry’s, la compañía multisectorial de Tilman Fertitta. Posee unos activos de más de 3.500 millones de dólares.
  • 66.00 empleados trabajan para Tilman Fertitta en sus más de 50 marcas de restaurantes, lo que le convierte en uno de los estadounidenses que más empleos crea.
  • 55 propiedades posee este mandamás texano, distribuidas entre 36 estados de su país y otras muchas localizaciones del resto del mundo.

Más de una decena de grandes cadenas dedicadas a la restauración procedentes de varios estados han ido cayendo en sus redes. Porque, efectivamente, su grupo financiero está especializado en gastronomía marítima, pero tampoco pierde el tiempo en analizar los pros y contras de adentrarse en otra especialidad si una nueva línea de negocio llama su atención. Entonces, su táctica es, sencillamente, demoledora: «Cuando adquirimos un negocio, lo descabezamos despidiendo a los jefes. Mantenemos a los operadores que están buscando un líder –asegura el ejecutivo texano–. E inmediatamente invertimos dinero en ellos para hacerlos mejores. Todo el mundo quiere que se le guíe. Excepto yo. Yo quiero liderar».

Quienes han querido, o podido, subirse a su barco han contribuido a montar un holding que no conoce fronteras sectoriales: parques de atracciones, hoteles, casinos, acuarios, hangares, asientos VIP en recintos deportivos…

Dueño de los Houston Rockets: entre la tele y el parqué

El nuevo dueño de los Houston Rockets, cuyo jugador estrella es James Harden (en la imagen), tiene –igual que tuvo Donald Trump– su propio programa de televisión. Se llama Billion Dollar Buyer, lo emite la CNBC y en cada episodio el CEO de Landry’s visita ciudades de los Estados Unidos para evaluar la incorporación de posibles productos a su corporación, desde restaurantes hasta artículos de spa. El dueño de los Houston Rockets lleva en antena desde marzo de 2016 y va por su segunda temporada.Tilman J. Fertitta, ¿el futuro Trump?

Pero para presumir de pelotazos solo hay que haber leído la prensa deportiva este verano. La noticia no era que James Harden ampliaba su contrato con los Houston Rockets por un sueldo récord de 228 millones de euros hasta 2023. La bomba era que The beard tenía un nuevo jefe: Tilman Fertitta, que adquirió los Houston Rockets por 2.200 millones de euros: «Me siento muy honrado de haber sido elegido como dueño de los Houston Rockets, algo con lo que he soñado durante mucho tiempo». Aunque la experiencia como dueño de los Houston Rockets no es nueva para él: ya estuvo en la directiva del equipo cuando los texanos alzaron los títulos en 1994 y 1995. Y no es su única inversión en clubes deportivos: no dudó en ser uno de los primeros inversores de los Houston Texans cuando la franquicia empezó a competir en la NFL, la Liga Nacional de Fútbol de Estados Unidos.

Pero no solo de inversiones vive el dueño de los Houston Rockets. El empresario también es un reconocido filántropo: Houston Children’s Charity, Houston Police Foundation, Houston Livestock Show and Rodeo, Texas Heart Institute… Y un republicano convencido. No en vano, fue uno de los mayores defensores (y donantes) de Donald Trump para apoyarle en su campaña presidencial. Lo que está por ver es si Tilman Fertitta sigue su ejemplo y pasa de pilotar empresas a tratar de dirigir su propio país.


Multiconcepto empresarial

Los restaurantes fueron el principio y los Houston Rockets, el último eslabón. Pero el entramado empresarial de Fertitta, tiene otros tentáculos:

  • Casinos: En 2005 se hizo con Golden Nugget Hotels & Casinos, con inmuebles en Las Vegas y Laughlin (Nevada), y extendió la marca a Atlantic City, New Jersey, Biloxi, Mississippi y Lake Charles (Louisiana).
  • Acuarios: Tilman tiene acuarios en Houston, Denver, Nashville y Kemah. Todos alojan a restaurantes de la compañía Landry’s.
  • Cruceros: Su compañía Boardwalk FantaSea ofrece cruceros privados por la Bahía de Galveston y el Golfo de México.
  • Embarcaderos de ocio: El Galveston Island Historic Pleasure Pier, inaugurado en 2012, es un centro de ocio que cuenta con embarcadero, 15 atracciones, restaurantes y tiendas de souvenirs.