Si los objetos cobraran vida, no tendrían espacio suficiente para moverse por la oficina de Paul Smith.

POR VÍCTOR GODED

«Es cierto que almaceno bastantes cosas, es una obsesión», reconoce el diseñador británico. El despacho -que considera su «casa»- en el barrio londinese de Covent Garden, es el espejo de su forma de ser. Sir Paul Smith es un coleccionista empedernido, con una interminable lista de aficiones. Por eso su lugar de trabajo, donde nacen sus colecciones y los trajes que cuelgan en los armarios de Johnny Depp, Eric Clapton o el fallecido David Bowie, parece un trastero. Zapatos, piezas de origami, maillots, azucarillos, relojes, bastones, cámaras y muchos libros conviven en este caos. «A mí no me molesta. Y así, cuando estoy en una de mis reuniones de diseño, puedo encontrar al instante cualquier cosa», se justifica.

Ese mundo interior es tan intrincado que lo ha querido presentar al público a través de la muestra Hello, my name is Paul Smith, que ahora está de gira por Japón y en la que hay una reproducción de esta sala.

Nacido en una familia humilde, a los 17 años un accidente le despertó de su sueño de ser ciclista. De esa afición le quedan dos marcas: una cicatriz en la nariz y el hábito de moverse en bicicleta, que duerme, cómo no, aparcada en su oficina.


AL DETALLE

Libros sí, pero no de moda

Smith, que ha publicado libros como You can find inspiration in everything (2001), se considera un bibliófilo: «Colecciono libros de fotografía, arte, arquitectura o diseño gráfico. Pero casi ninguno de moda».


El arte, su inspiración

Reconoce que su colección ha sido la mayor fuente de inspiración para su exitosa carrera como diseñador internacional. Sus tejidos tienen relación con la pintura. 


Entre robots y juguetes

«Me gusta coleccionar robots, juguetes de Mr. Machine, figuras de acción… No tengo ni idea de por qué». Seguro que su relación con Japón, adonde va dos veces al año, tiene algo que ver.