«Estaba profundamente enamorado de estos edificios antiguos y de sus árboles. Para mí, tienen la ubicación perfecta».

POR VÍCTOR GODED

Así de claro explica Harlan Crow cómo un hospital psiquiátrico abandonado a las afueras de Dallas (Texas) acabó convertido en la sede de Crow Holdings, su empresa.

La historia tiene miga. Crow, uno de los mayores magnates inmobiliarios estadounidenses, estuvo involucrado en el proyecto de renovación Old Parkland, que hasta mediados de los años 70 sirvió como sanatario para tuberculosos y enfermos mentales. Cuando el centro cerró, su socio quiso convertirlo en apartamentos, pero él quería darle un toque prestigioso. Y se salió con la suya. Ahora es el centro de negocios más exclusivo de Dallas, a solo cinco minutos de la ciudad, y con unos alquileres prohibitivos. Sus siete edificios de estilo jeffersiano tienen un aire de campus universitario que acoge hoy un enjambre de compañías de capital privado, fondos de alto riesgo, fundaciones y oficinas.

En el exterior, un mullido césped une restaurante, peluquería, gimnasio y sala de reuniones. En el interior, el ambiente es casi de museo: todas las paredes están adornadas por pinturas de la extensa colección del Crow, algunas del siglo XVII. Cuando fallezca, tiene la intención de legar Old Parkland a Dallas: «Quiero que sea un activo para la ciudad».


AL DETALLE

Cuadros y manuscritos

Crow es un notable coleccionista de arte, con obras de Peale, Renoir o Monet. También atesora 8.500 manuscritos históricos, un escritorio que fue de Napoleón y una espada de 1815 del Duque de Wellington.

El jardín

En uno de los jardines de la sede de su holding, Crow tiene lo que él denomina el ‘jardín del mal’, donde reposan estatuas y bustos de Lenin, Stalin, Mao Zedong, Fidel… y Margaret Thatcher. 

Republicano

El magnate texano es un acérrimo republicano y amigo personal del jurista Clarence Thomas. Ha donado casi cinco millones de dólares al partido. En una mesita del despacho reposan las fotos de sus nietos.