Charles Gordon-Lennox es también Lord March, creador del Festival of Speed y del Goodwood Revival, y demuestra su pasión por los coches en su complejo Goodwood House.

Por SERGIO MUÑOZ

Descendiente del rey Carlos II de Inglaterra (1630-1685) e hijo del décimo duque de Richmond, Charles Gordon-Lennox, lord March, pertenece a una de las estirpes más nobles del Reino Unido. Pero lejos de dormirse en los laureles, a sus 62 años trabaja sin descanso para sacarle rentabilidad a un patrimonio acumulado durante siglos. Goodwood House, la gigantesca finca familiar –con palacio ‘a todo trapo’ incluido–, es uno de los lugares de recreo más exclusivos de la aristocracia británica y cada año genera unos ingresos de 60 millones de libras.

El complejo, situado en el bucólico condado de Sussex, cuenta con un alojamiento de lujo, campos de golf y de críquet, aeródromo e hipódromo. En él se celebra, desde 1802, la Glorious Goodwood, una de las carreras de caballos preferidas por la aristocracia y que invita a los más rancios apellidos a pasear fortuna y arrogancia por la campiña.

Además, la propiedad de Gordon-Lennox dispone de un circuito de carreras que acoge dos de los eventos automovilísticos anuales más exclusivos de Europa. En julio, el Festival of Speed reúne a cientos de coches y celebrities, donde no es extraño ver a Lewis Hamilton, Fernando Alonso, Tom Cruise, Jay Leno o Eric Clapton presumir de cochazo. Y en septiembre, Goodwood of Revival rinde homenaje a los años 50 y 60. En la carrera solo participan automóviles de esas décadas.

Fue el abuelo de lord March, el noveno duque de Richmond, quien le inculcó la pasión por los coches. Le llevaba a las carreras y le enviaba revistas automovilísticas. El furor por las cuatro ruedas inunda su despacho, una dependencia dentro de Goodwood House llena de carteles retro y maquetas de coches. Eso sí, mientras que la finca parece un decorado de Downton Abbey, el despacho destila blancura y modernidad.