Durante el Renacimiento, la familia florentina de los Medici se convirtió en uno de los linajes de mecenas artísticos más importantes de Europa. Bajo su patrocionio emergieron el talento de Domenico Ghirlandaio, Leonardo Da Vinci o Miguel Ángel, muchas de cuyas obras están en la Galeria degli Uffizi, fundada por la familia en Florencia.

POR VÍCTOR GODED

Cinco siglos después, y al otro lado del charco, un empresario recibe con orgullo el apodo del ‘Medici mexicano’: Eugenio López Alonso. Es el principal coleccionista de arte de Latinoamérica y está viviendo un sueño. El que tuvo con 7 años cuando visitó el Palacio de Versalles. Mientras los demás niños anhelaban ser futbolistas o astronautas, él quería proteger las artes, como el rey Luis XIV. Pero al tratarse del hijo de una familia acomodada, tenía que pagar por ello un peaje que pocos están dispuestos a abonar: romper con la tradición familiar. Su abuelo, Vicente López Resines, fue el fundador del Grupo La Costeña, la empresa de conservas más importante de México. Su padre, Eugenio López Rodea, dirige Jumex, la productora de zumos más grande del país. Pero no se encontraba en su salsa entre números y reuniones. Él prefería sacarle el jugo al arte, su verdadera pasión.

Su primera adquisición fue un cuadro de Roberto Cortázar. Lo vio en casa de una amiga y se lo compró por 7.000 dólares. Eso fue a mediados de los 90 y a partir de ahí miró de frente a su vocación. Se fue a Los Ángeles y, en medio de una vorágine de fundaciones, becas, donaciones y patrocinios, abrió una galería. No funcionó. Pero eso solo le sirvió como estimuló para lograr su auténtica meta: montar en México una galería privada como la de Charles Saatchi en Londres. Ahí nació la Colección Jumex.

Hasta la fecha, López ha reunido más de 2.500 obras, con especial énfasis en la pintura de finales del siglo XX hasta la actualidad, especialmente de creadores mexicanos como Gabriel Orozco, a quien sacó del anonimato, aunque también hay representantes internacionales, como Jeff Koons, una de cuyas obras preside el jardín de su casa.

La mayor parte de la colección está hoy en el Museo Jumex, en Ciudad de México, que López, que se considera «un coleccionista que debe pensar como un empresario», inauguró hace ahora justo tres años.