Clásicos del cine navideño para tirarte en el sofá

El frío, la compañía familiar, las ganas de estar en casa hacen de la Navidad un tiempo propicio para tumbarse en el sofá y disfrutar de una película. Ni el celuloide se ha resistido a retratar el espíritu de esta época ni nosotros a proponeros una buena ración de cine navideño.

Por ISMAEL PÉREZ

1-El apartamento – Billy Wilder (1960)

Una comedia de Billy Wilder siempre merece la pena. Más aún si se llevó 5 premios Óscar, entre ellos mejor película, dirección y guión. Jack Lemmon se lució en su papel de empleado gris y solitario de una aburrida empresa de seguros de Nueva York que intenta progresar profesionalmente prestando su apartamento a sus jefes para que cometan sus infidelidades. Todo cambia cuando se enamora de Shirley MacLaine y se inmiscuye en un entramado amoroso-laboral en medio de la Navidad y el cambio de año.

2-El hombre que vino a cenar – William Keighley (1942)

Este clásico cuenta la historia de Sheridan Whiteside, un escritor con una mente prodigiosa y una lengua imparable. Cuando viaja a Ohio para dar una conferencia en vísperas de la Navidad, el hielo le causa un accidente y encuentra refugio en la casa de un matrimonio burgués. La comedia empieza cuando en lugar de mostrarse humilde y agradecido, desarrolla un comportamiento tiránico y entrometido que empieza a causar conflictos.

3-El día de la bestia – Álex de la Iglesia (1995)

El cine navideño español también tiene clásicos que merecen una revisita. Desde luego, la película de Alex de la Iglesia queda muy lejos del tono entrañable de la Navidad, ya que ese día de 1995 nace en un lugar emblemático de Madrid el mismo Anticristo, misión que un sacerdote, un metalero y un vendehumos televisivo, a cada cuál más estrambótico, se encargarán de impedir. La historia que cosechó seis premios Goya y dio a conocer a Santiago Segura como actor dejó imágenes inolvidables como los protagonistas intentando no caer en la Plaza de Callao desde el mítico cartel de Schweppes.

4-Solo en casa – Chris Colombus (1990)

Tampoco se queda atrás en escenas inolvidables este filme de Columbus que destacó entre la larga y repetitiva lista de películas navideñas de Hollywood con niños protagonistas. El malogrado Macaulay Culkin interpreta a un adorable y travieso muchacho de ocho años al que su familia numerosa olvida en casa cuando se marcha de vacaciones. Lejos de acobardarse, Kevin se hace dueño de la casa y se enfrenta a Harry y Marv, dos torpes ladrones que intentan aprovechar la Nochebuena para dar un buen golpe en el vecindario. El éxito propició una saga de la que solo merece el rescate la segunda película, cuando Kevin vuelve a perderse en Nueva York para disgusto de su madre.

5-La gran familia – Fernando Palacio, Rafael J.Salvia (1962)

Película entrañable de la época franquista, representante de la década del baby boom. Cuenta la historia de Carlos Alonso, un entusiasta padre que trabaja de sol a sol para poder alimentar a sus 15 hijos. Una familia enorme que convierte la casa en una locura a la hora de cualquier actividad cotidiana, de preparar las comuniones, viajar a la playa y no digamos cuando llega la Navidad y todos se van a la Plaza Mayor de Madrid a disfrutar del mercado. ¡Chenchooooo!

6-Eduardo Manostijeras – Tim Burton (1990)

Una de las películas más icónicas del universo de Tim Burton y del cine navideño, con una impresionante caracterización de Johnny Depp como Edward, un hombre con tijeras en lugar de manos que ha sido creado artificialmente por un extravagante inventor que no pudo acabar su obra. En medio de la Navidad, el hombre intenta demostrar ser normal en medio de una sociedad que le teme. Adoptado por una familia de clase media, Manostijeras tiene la oportunidad de demostrar que no es un monstruo.

7-Plácido – Luis García Berlanga (1961)

La obra de Berlanga, lejos de ser una inofensiva película navideña del franquismo como La gran familia, se considera una de las grandes películas de la historia del cine español por su retrato social crítico. No por casualidad estuvo nominado al Óscar como mejor film de habla no inglesa. Es la historia de unas burguesas sin demasiado que hacer que organizan la campaña ‘Siente a un pobre a su mesa por Navidad’ para que los más necesitados abandonen un día su mísera vida y puedan participar también en una cabalgata de pobres. Plácido ha sido contratado para llevar su motocarro en esa celebración, pero no tiene dinero ni para pagar la primera letra.

8-Pesadilla antes de Navidad – Henry Selick (1993)

Tim Burton vuelve a la lista, esta vez no como director sino como creador de esta historia de animación del cine navideño que tiene como protagonista a Jack Skellington, un hombre respetado por organizar siempre la mejor fiesta de Halloween en su ciudad, pero cansado de esa rutina. Cuando descubre la Navidad, trata de adoptarla pese a que el espíritu de la fiesta choca totalmente con su visión macabra del mundo. Por suerte, su novia Sally se da cuenta del contrasentido y trata de ayudarlo. Los efectos visuales fueron merecedores de un Óscar.

9-¡Qué bello es vivir! – Frank Capra (1946)

Película clásica navideña por excelencia y obra paradigmática del cine feliz de Capra que, sin embargo, no se llevó ningún Óscar. Cuenta la historia de James Stewart, un pequeño banquero familiar dispuesto a luchar contra viento y marea por salvarlo del ataque especulador de un poderoso dispuesto a arruinarlo. Derrotado casi definitivamente, está a punto de suicidarse cuando el espíritu de la Navidad aparece en forma de ángel de la guarda y le hace cambiar de idea.

10-Cuento de Navidad – Robert Zemeckis (2009)

El clásico Cuento de Navidad de Charles Dickens ha sido versionada por el celuloide en 1901, 1912, 1935, 1938, 1951, 1970 y 2004 en forma de musical y 1984 y 1999 pensada para la televisión. Sin embargo, aquí nos vamos a quedar con la última, la de Robert Zemeckis, multiprotagonizada por Jim Carrey. La historia es bien conocida: El Sr. Scrooge es un viejo gruñón al que visitan tres espíritus: el de las Navidades pasadas, presentes y futuras para iluminar su corazón avaro y reparar el daño que ha hecho a sus allegados.