Cara Delevingne es gamberra, carismática, icono de la generación ‘millenial’… La ya exmodelo y ahora actriz estrena este mes una película con Luc Besson y muy pronto publicará su primera novela. Cara está hiperactiva. 

JUAN VILÁ/ FOTOS: SH PHOTOGRAPHY/GETTY IMAGES

Cara Delevingne fue mucho más que una modelo. Un icono para la generación millennial y para la industria de la moda en general. Hasta que un buen día decidió dejarlo todo y dedicarse al cine. Aunque su actitud sigue siendo la misma. Cara no se calla. Ni se corta un pelo. O, al revés, se rapa la cabeza al cero –como hizo en mayo por exigencias de la nueva película que está rodando, en la que interpreta a una enferma de cáncer– y eso le sirve, una vez más, para presumir de rebeldía y cuestionar los cánones impuestos. “Es agotador que te digan cómo debe ser la belleza. Estoy harta de que la sociedad defina la belleza por nosotros”, escribió entonces en las redes sociales como respuesta a las críticas que estaba recibiendo.

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Tampoco ha ocultado su bisexualidad ni sus tatuajes ni sus cejas –es su sello personal– ni lo pequeña que se le quedó la profesión de modelo en 2015, con solo 23 años y después de haberlo conseguido todo. Fue entonces cuando decidió abandonar las pasarelas. Aunque hay que reconocer que empezó muy pronto: a los diez años posaba ya con el fotógrafo Bruce Weber para la edición italiana de Vogue. Ella llevaba tiempo avisando de que esto podía pasar en cualquier momento. “Lo que me molesta es cuando me llegan esos mensajes de chicas en Twitter que me dicen: ‘Eres mi ídolo, de verdad te admiro’. ¿Admirarme? ¿Por qué? Y no es que protagonizar una campaña para Burberry o desfilar para Chanel no signifique nada. Es que yo sé que puedo hacer más que ser modelo”, comentó.

Dicho y hecho: este verano llegará a las pantallas su último trabajo como actriz, ‘Valerian y la ciudad de los mil planetas’. Una película de ciencia ficción dirigida por Luc Besson en la que Cara Delevingne interpreta uno de los papeles protagonistas. “Fue un rodaje de seis meses, trabajando todos los días y entrenándome para las escenas de acción. Las peleas estaban coreografiadas por especialistas y me encantaron. Amo pelear”, ha asegurado la actriz. También ha contado que en una de las tomas se le fue la mano, golpeó con demasiada fuerza a uno de sus compañeros y él acabó sangrando. Aunque al margen de este pequeño incidente reconoce que se divirtió mucho.


‘Valerian y la ciudad de los mil planetas’ es el regreso Luc Besson a la ciencia ficción casi 20 años después de ‘El quinto elemento’. El casting está plagado de estrellas: Clive Owen, John Goodman, Cara Delevingne, Rihanna… hasta Rutger Hauer tiene un papel.


 

Y aún hay más, porque en su intensa vida ha tenido tiempo hasta para escribir una novela, ‘Mirror, Mirror’, que se publicará en octubre. “Es una retorcida historia de iniciación sobre unos amigos de 16 años: Red, Leo, Naima y Rose, que están intentando comprender quiénes son y navegan por el campo de minas que es el colegio y las relaciones. Hasta que todo cambia un día”, ha dicho Delevingne en Instagram.

Porque a Cara Delevingne no hay nada que la frene. Piensa igual que Jessica Chastain: “Para una mujer no hay nada imposible”, tal y como afirmó la actriz en una entrevista publicada en Código Único. Aunque para algunos lo imposible sea creer esta afirmación. Pero la pequeña de los Delevinge lo está demostrando.

La difícil infancia de Cara Delevingne

Algo, o mucho, debe saber ella de las inquietudes de la adolescencia, ya que ni esa etapa de su vida ni su infancia fueron fáciles, a pesar de haberse criado en el exclusivo barrio londinense de Belgravia. Su padre, Charles Delevingne, es un importante promotor inmobiliario y desciende de la aristocracia, mientras que su madre, Pandora, pertenece también a la alta sociedad británica y es hija de una dama de compañía de la princesa Margarita. Además, Cara Delevingne tuvo dos padrinos de excepción: la actriz Joan Collins y Nicholas Coleridge, director entonces en el Reino Unido de Condé Nast, grupo editor de Vogue o Vanity Fair.

Cara Delevinge_2Aunque el panorama no era tan idílico como podría parecer. La madre fue durante años adicta a la heroína. “Algunas veces estaba tan enferma que no podía cuidar de mis hijas, lo que fue una agonía para mí”, ha contado Pandora. En plena adolescencia, cuando Cara descubrió los problemas de su madre, sufrió una depresión. “No pude soportarlo. Me daba cuenta de los afortunada y privilegiada que era, pero solo quería morirme. Me sentía muy culpable y me odiaba”, explicó el año pasado a la edición inglesa de Esquire. Así que a los 16 tuvo que abandonar el colegio temporalmente para tratarse y un año después decidió seguir los pasos de su hermana Poppy, también modelo, e iniciar una carrera en el mundo de la moda.

Después de ese episodio depresivo ha habido otros. La actriz ha hablado en más de una ocasión de sus impulsos autodestructivos o de su personalidad adictiva que ella asegura haber volcado en el trabajo. Sin embargo, la actitud que la ha hecho famosa no tiene nada de triste o de torturada. Más bien al contrario. Si por algo destaca Cara Delevingne, además de por sus cejas y su sinceridad, es por su actitud traviesa y sus ganas de pasárselo bien. “Cuando empecé, la imagen de las modelos era muy diferente y un poco estirada, nadie intentaba divertirse o estaba dispuesto a sonreír”, declaró en 2014 a The Guardian. Frente a eso, ella optó por desdramatizar, hacer mil muecas frente a la cámara o reventar (photobomb) las fotos ajenas en las fiestas más sofisticadas y salir por sorpresa en ellas haciendo alguna gracia.

Cara Delevingne, “la Charlie Chaplin del mundo de la moda”

Cara Delevingne “es un personaje, la Charlie Chaplin del mundo de la moda, una especie de genio”, dijo de ella Karl Lagerfelfd por su capacidad, hasta entonces inédita, de mezclar sentido del humor y glamour. Quizá sea esa también la clave por la que tiene tanto tirón entre el público joven, que sigue a diario cada uno de sus mensajes en Instagram, donde cuenta con más de 40 millones de seguidores. O como ha presumido en alguna ocasión: “Puedo divertirme en cualquier sitio”.


A Cara le gusta cambiar, pero jamás había lucido un look tan radical como el del pasado mayo en la gala del Met: cabeza rapada y pintada con spray plateado. ¿El motivo? Su última película, en la que interpreta a una enferma de cáncer.


 

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Pero en 2015, cuando Cara Delevingne acababa de convertirse en la segunda modelo mejor pagada del mundo según Forbes, solo por detrás de Giselle Bundchen, decidió dejarlo. Adiós a nueve millones de dólares al año y a la eterna comparación con Kate Moss. No, Delevingne no iba a seguir los pasos de su compatriota, ni a convertirse en el icono de la moda británica con una forma distinta, y algo excéntrica, de hacer las cosas, como aquella entrevista en la que aseguró: “Me encantaría pegarle un puñetazo a un fotógrafo. De verdad, sería muy feliz, y sueño con ello por las noches”.

Cara Delevingne fue igual de explícita al contar los motivos de esa decisión tan drástica que no esperaba nadie. Para hacerlo, además, no recurrió a una publicación especializada en moda o en el mundo del espectáculo, sino al serio y prestigioso The Times, casi como si fuera una cuestión de Estado. Allí habló de lo mal que se sentía, del acoso que había sufrido o de los efectos físicos que tuvo sobre ella el estrés, como la psoriasis que padeció durante una época. “La gente se ponía guantes, no quería tocarme porque pensaban que tenía lepra”, contó sobre las sesiones de maquillaje a las que se tenía que someter para tapar las heridas. Aunque la cosa iba mucho más lejos: “No fue una buena etapa. Era como luchar y luchar durante meses, constantemente en el filo. También era una cuestión mental, porque si te odias a ti misma, a tu cuerpo y el aspecto que tienes, eso solo puede ir a peor”.

Dar ese paso debió de ser liberador, aunque Cara Delevingne era consciente de los prejuicios con los que se iba a encontrar. “Sabía que iba a tener que luchar muy duro para conseguirlo. Existe ese estigma y la gente piensa: ‘Es una modelo, no puede actuar, no te queremos en la película”, ha reconocido.

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A ella, sin embargo, la crítica la ha respetado, incluso ha puesto ciertas expectativas en su trabajo, y no le han faltado proyectos para la gran pantalla. Además de Valerian y la ciudad de los mil planetas, tiene otras dos películas pendientes de estrenar más la que está rodando junto a otro de los iconos millennials: Jaden Smith. Y si la cosa no funciona, siempre podrá intentarlo con su otra vocación, la música. Hasta ha hecho ya algunos pinitos. Aunque Delevingne, de momento, prefiere centrarse y volcar toda su energía en el cine.