Brie Larson pensó mil veces en dejar el cine, pero la Academia le hizo descartar la idea. Ahora estrena película junto a Naomi Watts y Woody Harrelson, y muy pronto se pondrá en el piel de la Capitana Marvel.

Por JUAN VILÁ

Brie ganó el Óscar con La habitación, una pequeña película independiente. Después demostró que también podía llenar las salas y recaudar más de 500 millones de dólares con Kong: la isla Calavera, una superproducción llena de efectos especiales. Y ahora, con 28 años, a Brie Larson le llega la oportunidad de medirse con dos de los actores más respetados del cine actual: Naomi Watts y Woody Harrelson. Ellos son sus padres en El castillo de cristal, que se estrena el 20 de octubre en España y está basada en las memorias de Jeannette Walls. La autora recuerda en ellas la historia de su familia disfuncional, con un padre alcohólico y una madre más preocupada por su obra como pintora que por sus hijos.

«Ves a esta familia y sí, son un completo caos. Pero hay también mucho amor y humor, y todas esas grandes cosas», ha comentado la actriz a Entertainment Weekly. El papel en un principio iba a interpretarlo una buena amiga suya, Jennifer Lawrence, pero no pudo ser. Brie hasta ha contado que esta actriz, junto a Emma Stone, Lena Dunham y Amy Schumer, forman un grupo que le salvó la vida durante la promoción de La habitación y su posterior éxito: «Me sentía sola y mal a veces. Me incomodaba hablar de mí misma, pero con ellas podía hablar de todo lo que estaba ocurriendo en mi vida, porque habían pasado antes por lo mismo y son divertidísimas».


«Ganar el Óscar fue como dejar de sentarme en la mesa de los niños»


Esa película lo cambió todo. Interpretaba a una mujer que llevaba siete años secuestrada en una habitación, donde había sido madre de un niño y trataba de darle una vida lo mejor posible en unas circunstancias tan extremas. Por este trabajo, Brie pasó de ser una de las muchas actrices que intentan despuntar en Hollywood a lograr el máximo reconocimiento en 2016: el Óscar. De forma muy gráfica, le contó a la revista Elle sobre ese día: «Sentí que estaba alucinando. A la mayoría de la gente no la conocía de nada, fue como cuando dejas de sentarte en la mesa de los niños. Estaba rodeada de leyendas». Este verano, con la experiencia ya asimilada, explicaba en otra entrevista: «El Óscar es algo mágico que pasó y un momento creativo, pero no siento que se haya acabado, siento que está empezando. Ese momento supuso un reconocimiento como artista para continuar, para averiguar qué puedo hacer y seguir transformándome el resto de mi vida».

Llegar hasta ahí no fue fácil. Poco antes de rodar La habitación y ante la pregunta de cuándo había sido la última vez que pensó en abandonar la actuación, Brie respondía: «Hoy. Todos los días». A pesar de su juventud, Larson necesitó 18 años desde sus primeros sketches en el programa de Jay Leno, el periodista que posee un extraordinario garaje millonario, hasta recibir la estatuilla dorada. Y unos cuantos palos y sinsabores. Como la serie Schimmel, que nunca se estrenó porque a su protagonista, Robert Schimmel, le diagnosticaron un cáncer al poco de empezar el rodaje. O Hope & Faith. Larson participó en el piloto, pero la cosa no debió funcionar y suprimieron su personaje. O, peor todavía, su carrera musical. Acababa de cumplir 16 años y sacó un disco producido nada más y nada menos que por Tommy Motola. Pero el álbum vendió solo 3.500 copias y su segundo trabajo, ya grabado, ni siquiera llegó a editarse.


Brie Larson: «He gastado en terapia más de lo que he ganado»

Autora, nómada y desequilibrada

La periodista Jeannette Walls contó la peripecia vital de su familia nómada y desequilibrada en El castillo de cristal. El libro fue un éxito: permaneció 261 semanas en la lista de best sellers de The New York Times. Ahora, Brie Larson interpreta a la propia Jeannette en la adaptación del libro a la gran pantalla. 


Los próximos meses van a ser muy intensos para Brie. Tiene pendiente el estreno del musical Basmati Blues y dos grandes retos. El primero es su debut como directora en Unicorn Store, película también protagonizada y producida por ella. La presentó en el pasado Festival de Toronto y la describió como una «comedia divertida, luminosa y extravagante». Cuenta la historia de una joven que, tras ser expulsada de la escuela de Bellas Artes, empieza a trabajar en una tienda donde podrá cumplir su gran sueño: tener un unicornio. La cinta supone un giro radical respecto al dramatismo de otros trabajos suyos y eso, según ha contado a Variety, ha tenido un efecto casi mágico para ella: «Me estaba quemando, así que la idea de hacer una película que trate sobre la inspiración y la positividad ha supuesto un proceso increíble. Necesitaba recuperarme y espero que la película tenga el mismo efecto sobre los demás».


«He interpretado papeles muy atormentados durante dos semanas y, después, necesitar seis meses de terapia para librarme de ellos».


Su segundo gran reto será convertirse en una superheroína: la Capitana Marvel. O sea, una de las mejores cosas que le pueden pasar a un actor en el cine actual: si el personaje funciona, tendrá trabajo durante años, un puesto en la lista de las estrellas mejor pagadas y la tranquilidad necesaria para dedicarse a otros proyectos. Aunque un trabajo así también implica una gran responsabilidad. Ya ha empezado a notarlo, pero solo en parte: «Siento la presión porque es un personaje que la gente quiere y le inspira, así que quiero hacerlo bien». La cosa cambia cuando se le pregunta si la presión aumenta por el hecho de ser la primera mujer que protagoniza un filme del universo Marvel. «No entiendo que haya presión por eso, como si fuera algo raro que una mujer protagonizase una película. Es una idea antigua. Lo hemos probado durante mucho tiempo, así que no me siento presionada».

Lo que aún no sabemos es cómo va a preparar el papel. En otras ocasiones el proceso ha sido complicado. Larson empezó metiéndose mucho en la piel del personaje, pero luego prefirió dejarlo para proteger su salud mental: «Podía interpretar un papel muy atormentado durante dos semanas y después necesitar seis meses de terapia. Acababa gastando más en terapia de lo que ganaba trabajando. No tenía sentido», contó a Glamour el año pasado. En el caso de La habitación sí quiso acercarse a la experiencia de la mujer que interpretaba: redujo de forma estricta su dieta y se pasó un mes sin salir de casa. Lo que de momento sabemos de la Capitana Marvel es mucho más llevadero, ya que poco después de conocerse que ella era la elegida colgó una foto en las redes sociales. Aparecía tumbada en el sofá, con una mantita, leyendo un cómic de Capitana Marvel con el disfraz del personaje puesto. Parecía muy concentrada, como si tratara de asimilar todos los matices de la superheroína, pero esta vez sin el menor sufrimiento.

«He descubierto mi propia complejidad haciendo películas», aseguró Larson a MujerHoy.com. Y es verdad que a veces puede resultar una mujer completa. Pero la terapia, por lo visto, ya está surtiendo efecto.