El Boxing Day es más que unos cuantos partidos de la Premier League. Los británicos aprovechan para hacerse con gangas en las rebajas o practicar la caza del zorro en un día de origen solidario.

Por ISMAEL PÉREZ

Para los amantes del fútbol, el Boxing Day es solo un día lleno de partidos de Liga Inglesa mientras en España los jugadores disfrutan de sus vacaciones. Pero el 26 de diciembre es mucho más. El día después de Navidad es tradicionalmente una jornada especial en muchas culturas. El segundo día de Navidad lo llaman en Holanda, Suecia y Alemania; el de San Esteban, primer mártir cristiano, en Italia o las propia regiones de Cataluña y Baleares; el Boxing Day en todos los países herederos del antiguo Imperio Británico.

El concepto ‘boxing’ en este caso no viene del deporte del boxeo sino del inglés box (caja). Hasta ahí el acuerdo del origen de la fiesta. Las teorías son bien diversas. Desde la que afirma que la tradición viene de la recolección de dinero para las almas pobres en iglesias de la Edad Media el día de Navidad, en cajas que se abrían el 26 de diciembre, hasta la que dice que empezó en los barcos en el siglo XVI, cuando los marineros ofrecían dinero metiéndolo en una caja para regresar indemnes de los caprichos de los océanos.

Tampoco falta la leyenda que lo retrotrae al siglo X, cuando el rey Wenceslao de Bohemia arriesgó su vida en una noche gélida de invierno para alimentar a un campesino pobre el propio día de San Esteban. La cuestión de la caridad, por tanto, parece bastante aceptada. Por eso también en la época victoriana las familias adineradas entregaban cajas llenas de comida sobrante de la Navidad a sus empleados domésticos el 26 de diciembre y les permitían pasar un día con su familia después de haberles servido durante el 24 y 25.

¿Qué se hace en el boxing day?

¿Y qué hacen los británicos en este día? Reunirse con los familiares y amigos que no han podido ver el día de Navidad y terminar con la comida sobrante. Una vez fuera de casa, tres opciones ganan: Las compras para los urbanitas, la caza para los clásicos y el fútbol para los más ociosos.

Al no tener Reyes Magos, tiene sentido que las rebajas empiecen tan pronto como se han entregado los regalos de Papá Noel. La afluencia y las ventas de los grandes almacenes tradicionalmente han superado al importado Black Friday en Gran Bretaña. Aunque ahora su impacto se está igualando, según una encuesta de Barclaycard, más de la mitad de los compradores esperan gastar más hoy que en el viernes de noviembre, por lo que se volverán a producir las imágenes de colas desde la madrugada y carreras en masa para entrar en busca de la ganga. La fiebre consumista de este día no se queda en las islas, es también habitual en Canadá, Australia o Nueva Zelanda.

Mucho más británica y tradicional es la caza del zorro, práctica de la alta sociedad por el Boxing Day. Este año se espera 300 cacerías en las que participarán cientos de miles de personas. Los cazadores pertenecientes a clubs se desplazan en caballos elegantemente vestidos de jinetes tradicionales y rodeados de perros lebreles. A la práctica no le faltan detractores, con la presión de los animalistas en aumento, pese a que hace ya 11 años que el Gobierno laborista prohibió el uso de los lebreles en la muerte del animal permitiendo solo su uso para seguir la pista a los zorros.

La vertiente más conocida del Boxing Day en España es, sin embargo, el mundialmente popular fútbol de la Premier League, que durante esta jornada celebra una jornada especial, con un toque festivo que permite que los estadios se llenen de familias con niños y los bares estén atentos a las televisiones. La jornada de este año, unificada en su mayor parte a las 4 de la tarde, ofrece encuentros como el Chelsea-Brighton, el Manchester United-Burnley o el Liverpool-Swansea.

Para aún no convencidos por la oferta, les queda el rugby, las carreras de caballos, las marchas solidarias con disfraces o los chapuzones en las frías aguas británicas.