Las 17 mejores transformaciones físicas de Hollywood

Es toda una tradición en Hollywood desde que Robert DeNiro se transformara en el boxeador Jake LaMotta para ‘Toro Salvaje’… Pero, a pesar de todo, las transformaciones físicas de los actores nos siguen asombrando: desde el Lobezno de Hugh Jackman al  Batman de Christian Bale. El último en sumarse a la lista es un sorprendente James McAvoy. Pasen y vean (y envidien) el antes y después…

Por CARLOS NIETO

Cualquier actor de Hollywood que se precie ha mutado su aspecto para darle mayor verosimilitud a su personaje, ya sea histórico o no… Pero, sin duda, las transformaciones que más nos asombran (por lo difícil) son las que hacen que un actor multiplique sus músculos o incluso los saque de dónde antes sólo había grasa o hueso.

El camino lo inició hace casi 40 años un sorprendente Robert De Niro, capaz de convertirse en el fibroso boxeador Jake LaMotta y engordar más de 30 kilos para encarnar al mismo personaje en la impagable Toro Salvaje. Pero la cosa no terminó ahí. En 1991 De Niro se puso nuevamente en forma para interpretar al peligroso psicópata Max Cady en El Cabo del Miedo: tenía 48 años.

…Y desde entonces hasta ahora, por el celuloide han aparecido sobrados ejemplos de transformaciones físicas que, a día de hoy, siguen provocando puro asombro… ¿Cómo olvidar que entre El Maquinista y Batman Begins Christian Bale pasó de pesar 50 kilos a 90 de puro músculo en apenas un año? O la puesta en forma express de Russell Crowe para Gladiator después de protagonizar El Dilema (con un considerable sobrepeso) unos meses antes.

Una lista a la que hay que añadir a Bradley Cooper (El Francotirador), Zac Efron (Baywatch), Chris Pratt (Guardianes de la Galaxia)… Y por supuesto dos de los casos más sonados: Gerard Butler por 300 y nuestro admirado Hugh Jackman/Lobezno.

A todos ellos ahora hay que añadir a James McAvoy, que nos dejó de una pieza al verle hace unos días paseando por las calles de Los Ángeles con unos hombros que ya querría el mismo Hulk. Está claro, donde no llega el retoque digital, acude el entrenador personal.